VIH y Usuarios de Drogas Inyectables: Un llamado global a la acción

Declaración Oficial de la Conferencia Internacional de Reducción de Daños 2011

De los 33.3 millones de personas que viven con VIH alrededor del mundo, se estima que 3 millones son usuarios de drogas inyectables, suman 30% de nuevas infecciones afuera de África Subsahariana, y llegan incluso a ser hasta 80% de las nuevas infecciones en Europa del Este y Asia Central.

La Declaración de Compromiso en la Lucha contra el VIH-SIDA de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2001 y la Declaración Política sobre VIH-SIDA de 2006 establecen objetivos con plazos definidos para su cumplimiento así como reportes periódicos que los países deben someter para su análisis. Los objetivos están destinados a atender las necesidades de usuarios de drogas inyectables, sus familias y la comunidad en la que viven, a través de “una respuesta urgente, coordinada y sostenida”. A la fecha, tales compromisos no han sido aún cumplidos. Cada vez son más las y los usuarios de drogas que contraen VIH con consecuencias devastadoras para ellos y sus comunidades.

Se requiere con urgencia una respuesta comprehensiva para evitar mayores contagios de VIH de usuarios de drogas inyectables. Necesitamos un liderazgo fuerte, políticas públicas concretas a nivel nacional e internacional, así como fondos para su implementación y mejores servicios médicos basados en evidencia científica. Los objetivos y compromisos fijados en la Declaración Política de 2006 deben ser cumplidos para atender las necesidades de las y los usuarios de drogas inyectables, así como para dar cumplimiento a las responsabilidades en materia de derechos humanos y evitar el riesgo de que contraigan el VIH. Los líderes mundiales deberán asegurar que dichos objetivos sean cumplidos a la brevedad durante la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre VIH, a celebrarse el próximo mes de junio en la ciudad de Nueva York.

Los abajo firmantes hacemos un llamado a que durante la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre VIH-SIDA, a celebrarse en junio de 2011 en Nueva York, los Estados Parte:

  1. Reconozcan que las y los usuarios de drogas, como un grupo clave de la población afectada por el VIH-SIDA, no han tenido acceso universal a métodos de prevención tratamiento, cuidado y apoyo;
  2. Renueven el compromiso y la acción para alcanzar la meta de acceso universal de forma integral a medios de prevención, tratamiento, atención y apoyo para personas que utilizan drogas inyectables a través del financiamiento y la ampliación de los programas de reducción de daños basados en evidencia científica; y
  3. Se comprometan con la eliminación de todo tipo de barreras legales y políticas para lograr los objetivos mencionados, en particular, una reorientación de las políticas de drogas punitivas hacia una política basada en evidencia científica y respetuosa de los derechos humanos.

Es tiempo de actuar para conseguir la reducción de daños sobre el VIH. Es tiempo de exigir el respeto de los derechos de quienes utilizan drogas inyectables.

Compromiso: “Asegurar una amplia gama de programas de prevención… incluyendo equipo de inyección estéril y esfuerzos de reducción de daños… disponibles en todos los países, en particular en aquellos mayormente afectados” [párrafo 22]

De los 158 países y territorios que reportan usuarios de drogas inyectables, cerca de la mitad carece de servicios básicos de reducción del daño.6 En la mayoría de los países en que existen programas de jeringas intercambiables y hay disponibilidad de terapias de substitución, la cobertura sigue siendo limitada, alcanzando tan sólo a un mínimo número de usuarios sin tener siquiera impacto sobre la epidemia. 7 8 La situación de las personas mantenidas en centros de detención es grave. 39 países cuentan actualmente con terapias de substitución en prisiones, mientras que tan sólo diez cuentan con programas de jeringas intercambiables, donde pocas veces alcanzan a un número considerable de usuarios. 9

Acción requerida: Se requiere de manera urgente más y mejores programas basados en evidencia científica que tengan como objeto a usuarios de drogas inyectables alrededor del mundo con el fin de prevenir efectivamente una mayor diseminación del VIH.

Compromiso: “Reducir el déficit de recursos a nivel global para la atención del VIH-SIDA” [párrafo 39]

Menos del 10% de la demanda estimada para la financiación de servicios de reducción de daños es apenas cumplida. El gasto actual es incluso menor a tres centavos de dólar por día por persona que utiliza drogas inyectables.10 Durante 2007 se gastó aproximadamente $160 millones de dólares en servicios de reducción de daños relacionados al VIH en países de bajo y mediano ingreso, nivel muy por debajo de gasto estimado requerido por ONUSIDA de $2,130 millones de dólares para 2009 y $3.200 millones para 2010.11 12

Acción requerida: Aumentar de manera urgente los recursos nacionales e internacionales para servicios de reducción de daños en VIH.

Compromiso: “Eliminar las diferencias de género así como el abuso y violencia de género; aumentar la capacidad de mujeres y adolescentes de protegerse a sí mismas de los riesgos de contraer VIH, principalmente a través de la provisión de asistencia sanitaria y servicios de salud.” [párrafo 30]

Aquellas mujeres y niñas que se inyectan drogas son más vulnerables a sufrir daños relacionados con el uso de drogas, incluyendo contraer el VIH.13 En distintas regiones alrededor del mundo, las y los usuarios de drogas inyectables se perciben como en conflicto con “los roles socialmente derivados de las mujeres como madres, socias y cuidadoras”, exponiéndose a un mayor estigma y discriminación, así como a violaciones a los derechos humanos en mayor medida que los varones que utilizan drogas inyectables. 13 14 15 La mayoría de las mujeres no tienen acceso a servicios que cumplan con sus necesidades de salud reproductiva, lo cual aumenta sus capacidades de protegerse a sí mismas de contraer el VIH.16 Las mujeres privadas de libertad que utilizan drogas inyectables enfrentan un mayor riesgo a su salud, incluyendo contraer el VIH, y tienen poco o ningún acceso a servicios legales que respondan a sus necesidades particulares.17 18 19

Acción requerida: Se requieren de manera urgente servicios y políticas con perspectiva de género que faciliten su implementación para asegurar que las mujeres que utilizan drogas inyectables puedan efectivamente protegerse a sí mismas de contraer el VIH.

Compromiso: “Atender la creciente tasa de infecciones de VIH entre personas jóvenes para asegurar que las futuras generaciones no contraigan el virus a través de la implementación de estrategias de prevención integrales y basadas en evidencia científica” [párrafo 26]

Las y los jóvenes están siendo cada vez más afectados por el VIH y otros daños relacionados con el uso de drogas inyectables.20 21 Si bien sabemos que la intervención temprana es necesaria en los distintos grupos de edad, diversas barreras legales a menudo previenen su propia implementación.22 23 De acuerdo a las recientes recomendaciones del Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, sigue habiendo una gran necesidad de proveer “servicios de reducción de daños especializados y orientados a las y los jóvenes” y “modificar leyes que criminalizan a niños y niñas por poseer o usar drogas” en países en donde tales políticas continúan siendo aplicadas.22

Acción requerida En orden para atender efectivamente las necesidades de usuarios de drogas inyectables, se deben eliminar las restricciones de edad para acceder a programas de intercambio de jeringas y terapias de sustitución. Se debe ampliar el acceso a servicios de reducción de daños, pruebas de VIH y métodos de prevención, así como servicios de salud sexual y reproductiva dirigidos a la población joven.

Compromiso:: “Superar las barreras legales, regulatorias o de otro tipo que impiden el acceso a programas de prevención, tratamiento, cuidado y apoyo” [párrafo 15]

Hay pruebas claras de que la criminalización de usuarios de drogas y la aplicación de este tipo de leyes han fallado no únicamente en reducir la prevalencia del consumo de drogas, sino que han aumentado el daño que alimenta la epidemia del VIH. 23 24 25 26 Muchos países continúan prohibiendo programas de intercambio de jeringas y terapias de sustitución, y criminalizan la posesión de drogas.27 Tales medidas pueden alejar a las y los usuarios de drogas inyectables de medios de prevención y tratamiento, elevando así el riesgo de contraer VIH. Usuarios de drogas inyectables enfrentan mayor discriminación en términos de acceso efectivo a tratamiento médico y antiretrovirales.28 29 30

Acción requerida: Modificar la legislación y políticas punitivas hacia las drogas que han resultado ineficaces, particularmente la criminalización de la posesión de drogas. Se debe asegurar el respeto por los derechos humanos y apoyar la implementación de intervenciones basadas en evidencia científica para usuarios de drogas inyectables, tal como fue señalado en la Declaración de Viena.31

Compromiso: Eliminar todas las formas de discriminación en contra de los poseedores del VIH y asegurar el goce de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas que viven con VIH de todos los miembros de grupos vulnerables” [párrafo 29]

Los usuarios de drogas inyectables, particularmente las mujeres, continúan experimentando múltiples facetas de estigma y discriminación que limitan los esfuerzos de prevención y tratamiento del VIH.32 Se han documentado violaciones graves a los derechos humanos en distintos países en contra de usuarios de drogas, tales como tratos crueles, inhumanos y degradantes, detenciones arbitrarias, extorsión y violencia policiaca.33 34 35 36 El constante encarcelamiento debido a la aplicación de leyes que criminalizan el uso de drogas ha llevado a la sobrepoblación en prisiones y malas condiciones en ellas.37 38

Acción requerida: Las medidas punitivas y discriminatorias hacia el uso de drogas deben ser eliminadas. Se deben dirigir los recursos adecuados para promover una respuesta de salud, basada en los derechos humanos, para el uso de drogas y el VIH.

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